Patrimonio literario

∞ PATRIMONIO LITERARIO

Dos grandes figuras de la literatura ecuatoriana vivieron en Pimán y la amaron. Primeramente el poeta Julio Zaldumbide Gangotena, nacido en Quito en 1833 y muerto en 1887. Su padre, Ignacio Zaldumbide, fue uno de los fundadores de El Quiteño Libre, un importante periódico de la época. Él pasó muchos momentos felices en la hacienda, estrechando su relación con las letras en este apacible ambiente. También fue un hombre de acción y comprometido con la sociedad civil de su tiempo. Fue Diputado por la provincia de Imbabura, Embajador en Colombia, candidato a la presidencia de Ecuador, Ministro de Educación, etc. Creó y fue el primer Presidente de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Sus trabajos pertenecen a la corriente romántica y son hermosos; evocan sobre todo los placeres bucólicos. Les compartimos un fragmento de su poema La tarde.

Gonzalo Zaldumbide (1884–1965), hijo de Julio Zaldumbide siguió los pasos literarios y sociales de su padre. Nació en Quito. Fue Embajador de Ecuador en París y Ministro de Relaciones Exteriores en 1929; en 1950 fue Embajador de Ecuador en Londres.

Terminó su carrera de leyes en París y regresó a Ecuador, donde en 1913 inició una larga y brillante carrera diplomática durante la cual fue un espectador de primera fila de los grandes eventos de la historia mundial contemporánea.

Sus trabajos literarios abarcan tres géneros muy bien definidos: el ensayo, la crítica y el cuento. Entre sus ensayos más importantes están: En elogio de Henry Barbusse (1908) y Evolución de Gabriele D’Annunzio (1909); en crítica: Cuatro clásicos americanos, donde analiza a José Enrique Rodó, Juan Montalvo, Gaspar de Villarroel y Juan Bautista Aguirre; y finalmente, entre sus cuentos, Lo que pudo haber sido y Cuentos de amor y dolor. También escribió la novela Égloga Trágica, uno de sus primeros y más importantes trabajos, que empezó a escribir entre 1910 y 1911 para concluirla en 1956 (aunque publicó extractos y capítulos a inicios de la década de 1920). La trama de la historia se desarrolla en la hacienda, donde mismo fue escrita la novela, que actualmente es reconocida como una de las grandes novelas ecuatorianas.

La tarde

Quiero vivir contento en esta amable estancia campesina, aquí cavaré tumba a mis dolores; y ajeno de ambición, de envidia ajeno aquí (si tanto diérame la suerte) como tu sombra espero cada día esperaré sereno esa de la existencia tarde umbría, nuncio feliz de la esperada muerte.